Para curarme en salud después de mis dos últimas entradas tan... textuales, decidí subir un par de fotos; una se ambienta con el crepúsculo de una tarde soleada en casa del abuelo. La otra corresponde a un detallado acercamiento al rostro de Miguel Bosé (ese gran hartista), y que me disculpen sus seguidoras.

¡Nada como un chapuzón en compañía de la familia!

Qué me ves???